No pudo ser mejor que cerrar los ojos y escuchar aquello que la poesía narra, no pudo ser mejor pues el sonido que pronuncia es uno que admiro y respeto profundamente. Agradezco los espacios pronunciados, el tiempo dispuesto en la mesa, agradezco la humanidad y la (que se postula como) locura incierta, palpitante, presente, agradezco el calor y la enseñanza, la compañía, el olvido y la ausencia, agradezco tanto que no puedo enumerar, agradezco inconmensurablemente tu vida y mi viaje por ella.
*Según la Ética fatalista no podría haber estado en otro lugar.

