Desde mis ojos veo tu latir
desde mis letras veo como te haces presente
desde tu ausencia veo cuanto me importas
desde tu voz veo mi canto, mi risa
desde tu sueño veo mi ternura
desde tu estar veo mi abrazo.
Hace un tiempo estuve ausente de palabras, dejé de lado las letras y me preocupé de cosas sin sentido, sin darme cuenta poco a poco me instalé en espacios que no son míos, espacios que no pretendo y que nunca he pretendido, espacios que aparecen en los cotidiano y con los que nunca me identifiqué. Espacios que son entregados al silencio y por los que ya han caminado muchos (tantos que una y otra vez se borran las huellas para pretender un nuevo camino).
Al menos en estos momentos volví a mi ser, volví a mis palabras, volví a mi sentir, volví a mi entrega y a mis afectos, me volqué en tu imagen y tu recuerdo, sólo por unos instantes, soló por unos momentos que me han permitido ver que en realidad lo que cuenta sigue de manifiesto en mis sentidos y no por capricho, sino porque me reencuentro con aquella pequeña que un día se entregó al papel.
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