La semana ha estado cargada de excesos, exceso de amar, exceso de rabia, exceso de esperar, exceso de escuela y exceso de universidad. Entre todos esos espacios me pregunto y ni siquiera alcanzo a articular pregunta, me rio con locura y vibro con los estudiantes (con mis estudiantes), me alegro con mis compañeros y alucino con mis profes (no todos evidentemente), pero… ¿cómo se puede sostener cualquier tipo de vivencia con otros cuando aquella relación (hipotética por lo demás) está sólo en tu cabeza? En un imaginario que una vez se dibujó con miras a un futuro prometedor, con tantas miras al futuro prometedor que el presente quedó relegado a segundo plano, se olvidó como si no fuera relevante el estar ni el ser ni el sentir ni el re-cordad.
¿Y qué queda entonces? ¿Qué se puede esperar? ¿Vivir en el presente? (aunque sea un imaginario y la realidad no exista más que la luz) ¿o planificar el futuro?
¿Y qué queda entonces? ¿Qué se puede esperar? ¿Vivir en el presente? (aunque sea un imaginario y la realidad no exista más que la luz) ¿o planificar el futuro?
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