Aludir tal cual sea el caso, aludir o mencionar cuando la memoria diga que es pertinente. Interpretar cuando no sea tu voz la que se pronuncie y recorrer los caminos cuando las manos tiemblen. Pensar un poco -pero sólo un poco- para no caer en un angustioso vacío, en una experiencia de la nada. Creer -con mesura- para reflexionar por sobre la superficie de lo que se cree. Escuchar las palabras no sólo como conductoras de ideas sino también como constituyentes de una realidad concreta. ¿Dónde está el arte cuando se piensa que todo es -y no es- arte? Escuchar, estar atento a lo que ocurre más allá de lo que se ve, tener respeto por el papel que alberga sentidos y sentires -no importa cuales sean-. Participar de los cometidos diarios -aunque resulten cotidianos- y pensar en ellos -si se quiere- sólo cuando cae la noche, cuando lo ocurrido ya no importa y lo que cuenta es lo que hacemos con lo que ocurre. Ser.
** Llego de casualidad. Lindo texto.
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