jueves, 16 de octubre de 2014

No es dinero, es el gesto, el acto, el nervio, la espera.
No es la abnegación, es la fe, la esperanza, la utopía.
No es la seriedad, es ver lo que otros no ven, es despertar con sonidos impensados aún, es creer en aquello que aún nadie ha imaginado.

Ergo, el ser, no ser materia sino sentido.

Restaurar, en virtud de movimientos tenues que escapan de la cotidianeidad, confesar, en virtud de palabras arrítmicas  para con el otro, en virtud de observar y recordar (o volver a pasar por el corazón) que lo insostenible en algún momento fue sostenido.

El gesto de presencia y reconocimiento antes y después de la palabra no pronunciada, la búsqueda agotada del momento para dar con una solución a una problemática que no existe, que no camina, que no sonríe ni se burla. Por otro lado la indiferencia, el ritmo incómodo y el silencio trastornado ante la presencia que no se nombra.

Ergo, el ser, no la materia, no el sentido, sino la reflexión. El ver, lo que otros no ven.

martes, 7 de octubre de 2014

El efecto del sonido en el sujeto es siempre reinterpretado por el estado del ser

jueves, 2 de octubre de 2014

Sí, puedo entender, pero sólo porque me lo explicas tú
Sí, puedo esperar, pero sólo porque te espero a ti
Sí, puedo olvidar, pero sólo porque te recuerdo a ti
Sí, puedo perdonar, pero sólo porque me lo pides tú
Sí, puedo aceptar la ausencia, pero sólo porque en ella te haces presente
Sí, puedo encerrarme en lecturas, pero sólo porque en ellas te encuentro
Sí, puedo ir al cine, pero sólo porque eres parte de las imágenes
Sí, puedo desprenderme de ti, pero sólo porque deseo tu felicidad.