jueves, 4 de febrero de 2016

Volantín

Corresponde pedir perdón por todas esas palabras que (si bien nunca han sido mal intencionadas) arañan el corazón, invitan a las lágrimas a salir, enmudecen la voz, apagan la ternura.

Corresponde agradecer por el abrazo, la risa incontenible, los ojos infinitos, la sonrisa que llena de frescor la tarde, y el corazón más hermoso del que se tenga registro.

Corresponde estar, sentir, pensar, en suma, corresponde vivir.