sábado, 14 de febrero de 2015

El habitar un espacio implica no sólo conocerlo y asumir una rutina en él, sino también permitir que el juego de formas y colores que ahí se encuentran entren al cuerpo mediante los distintos movimientos de luz que ofrecen tanto el día como la noche.


Las energías se mueven y pretenden imágenes nuevas, imágenes que por ser tales nunca podrán ser observadas en su totalidad (el juego se produce en el ángulo que de desplaza sin sentido aparente). Estar y ser estado, compartir lo que por ser efímero es eterno, re-cordar, re-aprender, re-interpretar, re-significar todo cuanto sea creación del cosmos.Soy (y somos) creación del cosmos.

lunes, 2 de febrero de 2015

A veces el "qué hacer?" es poco claro, hay sólo bosquejos e intenciones tendidas en el espacio, memorias que viven de los recuerdos, estados y malestares que juegan a no estar.

La presencia, el ser presente, el estar aquí, el vivir el ahora, el observar desde todos los planos posibles lo que ocurre (y después recordar que el secreto es no pensar tanto) es una promesa que palpa la existencia en un sentido concreto. La materia obedece a un motivo más intenso que el sólo ocupar espacio, por tanto, la materia deja de ser materia (aunque siempre lo sea en un primer momento) y se vuelve inconmensurable como las palabras, como los sentidos, como los otros y el uno.