El habitar un espacio implica no sólo conocerlo y asumir una rutina en él, sino también permitir que el juego de formas y colores que ahí se encuentran entren al cuerpo mediante los distintos movimientos de luz que ofrecen tanto el día como la noche.
Las energías se mueven y pretenden imágenes nuevas, imágenes que por ser tales nunca podrán ser observadas en su totalidad (el juego se produce en el ángulo que de desplaza sin sentido aparente). Estar y ser estado, compartir lo que por ser efímero es eterno, re-cordar, re-aprender, re-interpretar, re-significar todo cuanto sea creación del cosmos.Soy (y somos) creación del cosmos.
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