A veces el "qué hacer?" es poco claro, hay sólo bosquejos e intenciones tendidas en el espacio, memorias que viven de los recuerdos, estados y malestares que juegan a no estar.
La presencia, el ser presente, el estar aquí, el vivir el ahora, el observar desde todos los planos posibles lo que ocurre (y después recordar que el secreto es no pensar tanto) es una promesa que palpa la existencia en un sentido concreto. La materia obedece a un motivo más intenso que el sólo ocupar espacio, por tanto, la materia deja de ser materia (aunque siempre lo sea en un primer momento) y se vuelve inconmensurable como las palabras, como los sentidos, como los otros y el uno.
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