No imagino un espacio vacío, sin materia, sin sentido.
Lejos de lo imaginable todo lo que aún no es siquiera pensado se proyecta como posibilidad. Sí, no hay que perder la capacidad de asombro, y es que nunca un día es igual a otro (aunque se hable de lo cotidiano, de lo mundano, de lo habitual).
¡Venga cada respiro en su totalidad!
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