miércoles, 25 de noviembre de 2015

Se termina donde se debe estar, se habla con quien se debe hablar (parece o al meno queda ese último consuelo después del suspiro que no encuentra versos).

Doy vueltas en la filosofía o, ella me da vueltas la cabeza, el alma, la vida. Me reduzco a una energía pensante que con un poco de suerte participa de la materia (tal vez prestada) y habita el espacio físico. En mi cuerpo tengo cicatrices que me recuerdan "el pasado existió", pero, también se presenta el mundo como una posibilidad no explorada aún, infinita e inimaginable.

El contorno, los objetos, todo cuanto se manifieste en forma física no podrá ser completado. Y es que el ojo no completa la imagen, el tacto no percibe toda el cuerpo (aunque lo recorre una y otra vez para lograr su cometido). La mente, sí, la mente lo completa recordando la imagen previa y enlazándola con el nuevo espacio explorado.

Aprender a todo, finalmente, ahí está la reducción del asunto.

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