martes, 19 de julio de 2011

18 Julio 2011

Recuerdos de mi niñez no tengo muchos, la escuela, uno que otro juego en la calle con los niños de la cuadra y una que otra situación en casa (y de vacaciones) son las memorias que ahora guardo. Pareciera que aquello olvidado fue parte de lo cotidiano y nada más, por ende no se recuerda (o ese sería el pensamiento lógico). De pronto recuerdo a Antoine De Saint-Exupéry y su obra más famosa "El Principito", la recuerdo porque es una obra dedicada a los niños (o más bien dicho "a Leon Wert cuando era niño"), con un lenguaje cotidiano y comprensible para ellos y que además comienza con un recuerdo de su niñez. Antoine debió ser un hombre muy sabio para contar de cosas tan importantes con un lenguaje tan simple.

Supongo que algún día mi niñez me dará luces de cierta sabiduría (o madurez) que (con el paso de los años) debería ser cada vez más evidente.

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