He vuelto a encontrarme con las historias de los años pasados,
muchas muchas historias que daban vueltas en una cajita olvidada,
una que contiene más de lo que podía recordar, una que utilizo para sostener la puerta nada más.
Supongo que de alguna manera las cosas siguen su curso natural, evolucionan y con ello evoluciona nuestro sentir, nuestro querer, evoluciona nuestro ser y maduramos, y amamos, y somos (mientras creemos que seremos). Lo bueno de esto es que siempre podemos volver atrás y limpiar los recuerdos, atesorar lo bello, reír con lo bueno y luego seguir, recordar aprendizajes olvidados y sentires que en más de una vez nos consumieron al punto de quedar sin fuerzas para sostener los pies.
Gracias a quienes han participado en dicho sentir, en dicho aprender, en dicho querer y madurar.
Gracias a quienes son presente, a quienes son pasado y a quienes se dibujan en el futuro.
Gracias a quienes dicen que lo importante son las manos, el aire y la vista. Gracias a quienes con un acorde cambiaron la historia (y la siguen construyendo), gracias... gracias...
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