La lección de hoy es: no perder la capacidad de asombro, dejar que las emociones entren a galope y que invadan por completo (una vez hecho eso todo es posible), si se quiere cantar o reír que se haga a gritos, si se quiere correr y jugar a ser niños que se haga hasta lo incontenible.
Al final de la historia lo único que cuenta es creer que todo es posible.
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