Hace bastante ya que hablo de sanar, de limpiar las heridas, de cuidar y todo aquello. Me di cuenta de que las palabras generan realidad, como si fueramos profetas decretados aquello que anhelamos y también aquello que no (sí, somos bastante descuidados) y de alguna manera todo cuanto decimos finalmente aparece en nuestras vidas, tal vez no de la forma que imaginamos pero, a fin de cuentas aparece.
Por tanto, hoy decreto: voy a sanar pronto y seré feliz.
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