sábado, 23 de febrero de 2019

Las heridas tardan un tiempo en sanar, en algunos casos son tan tremendas que requieren de atenciones especiales para una adecuada sanación, algunas se deben de limpiar, otras se deben mantener inmóviles y otras exigen al cuerpo no hacer fuerza ni ejercicio durante un tiempo.

Las heridas del alma también se dice que requieren de tiempo para sanar, pareciera ser que dichas heridas las produce (aunque tal vez no lo pretenda) la vida, el amor, el desamor, la esperanza la fortaleza la promesa del futuro. Las heridas del alma duelen porque en su inmensidad logran desencajar todo cuanto se creía certero, duelen porque cada paso que se da pareciera ser acompañado de clavos en la planta de los pies y entonces, tendemos a volvernos inmóviles porque no queremos sentir dolor, nos paralizamos y no queremos nada, e incluso en algunos casos cuando lo tenemos "todo" no queremos nada.

Las heridas del alma al igual que las heridas del cuerpo dejan cicatrices, y esas cicatrices nos obligan a transformarnos en otros seres (aunque no lo queramos), más fuertes, más grandes, mejores.

Ya quiero sanar.

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